Sociedad Latinoamericana de Briología

 

 

 

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BRIOLATINA 52

Sociedad Latinoamericana de Briología

Boletín Informativo

Marzo 2005

 

ÍNDICE

EDITORIAL

MUSGOS ANDINOS

EXPLORACIÓN BRIOLÓGICA EN CABO DE HORNOS (II PARTE)

DECESO

LITERATURA PARA LATINOAMÉRICA

NUESTRAS BRIOFITAS

 

EDITORIAL

Indice

Ha transcurrido un año más de vida académica en la que este boletín informativo ha intentado llevar notas y comentarios a la comunidad de briólogos latinoamericanos. Algunas veces la información no es agradable, pero aún así, es importante transmitirla a nuestros lectores. En esta ocasión sirvan estas líneas como tributo póstumo a una de nuestras colegas, la Profesora Celina María Matteri.

La Profesora Matteri falleció el 30 de noviembre de 2004 a los 61 años de edad. Trabajó asiduamente en la flora de musgos de la Argentina publicando revisiones taxonómicas, listados florísticos y otros artículos que la identificaron como la experta en esa parte del mundo. Celina fue parte del grupo de socios fundadores de la Sociedad Latinoamericana de Briología; fue responsable de la organización del VI Congreso Latinoamericano de Botánica en Mar del Plata, Argentina y, por tanto, influyó positivamente en la realización del IV Simposio Latinoamericano de Briología.

Más allá de los méritos académicos de la Profesora Matteri está la persona emotiva, afectuosa y alegre. Tal vez así es como debemos recordarla siempre. Sus estudios sobre la flora de la Argentina seguramente serán retomados por profesionales igualmente entusiastas, pero sus publicaciones serán siempre referencia obligada para las investigaciones de musgos en el Cono Sur y en otras áreas latinoamericanas.

Por este conducto hacemos llegar nuestro pésame a sus familiares, amigos y colegas.

Claudio Delgadillo M.

 

MUSGOS ANDINOS

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El Dr. Steven P. Churchill informa que se ha publicado una página electrónica sobre los musgos andinos. El sitio incluye claves, descripciones y bibliografía. Puede visitarla en la siguiente dirección: http://mobot.mobot.org/W3T/Search/andes/andesintro.htm

 

EXPLORACIÓN BRIOLÓGICA EN CABO DE HORNOS

William R. Buck
(Traducción libre de C. Delgadillo)
2a Parte

Indice

A la mañana siguiente, en camino a la Pia Fiord, en el agua azul-verde brillante cerca del barco flotaban icebergs cada vez más grandes. Los glaciares llegaban hasta el mar y el área parecía más brillante que nunca por la luz reflejada por el hielo. El agua también estaba más fría. Como las botas de hule de abordo eran muy pequeñas, me resigné a tener los pies continuamente húmedos con mis zapatos tenis. Sin embargo, aunque con la caminata no pasaba frío y pensaba que la comodidad importaba más que los pies mojados, esa mañana el bote nos tuvo que dejar en unos 20 metros de la orilla y tuvimos que caminar en el agua hasta la playa. Me ví obligado a ponerme unas botas de hule para andar seco, pero como eran demasiado pequeñas, cojeaba al caminar. Alrededor del Glaciar Pia había un bosque de Nothofagus enano y numerosas rocas grandes aparentemente arrastradas por el glaciar. Con el aire fresco del glaciar nos dispersamos para buscar otros tesoros briológicos. Acroschisma wilsonii cubría muchas de las rocas; también encontramos Notoligotrichum minimum, sobre suelo somero. Después de recolectar musgos por hora y media, fuimos llamados al barco inesperadamente. Al llegar a la playa, la marea había subido y tuvimos que caminar ¡con el agua por arriba de las botas! Allí mismo decidí que prefería quedarme con mis tenis.

Al continuar hacia el oriente por el brazo noroccidental del Canal Beagle nos vimos rodeados por montañas cubiertas de nieve que llegaban hasta el mar. La belleza del paisaje era imponente, casi sin traza de la presencia humana. Por la tarde, el barco necesitaba recargar sus tanques de agua dulce por lo que atracamos en el costado norte de la Isla Gordon donde un arroyo se precipitaba hacia el mar. Los briólogos nos escapamos a la playa para trabajar en una ladera boscosa inclinada mientras la tripulación llenaba los tanques. Aquí fue donde ví por primera vez lo que parecía ser una especie acuática de Dicranoloma, con la punta de los tallos sobresaliendo del agua, semejando a una Amblystegiaceae acuática del norte, de color café rojizo y con las hojas falcadas. Espero que Niels Klazenga me pueda dar el nombre de esta planta.

Después continuamos por el Canal Beagle hasta atracar en una popular ensenada (Caleta Olla) para veleros y para otros turistas en la región. A pesar de estar nublado, no llovía y nos dirigimos a la playa para colectar otro poco. Inmediatamente por detrás del bosque costero de Nothofagus había una turbera de Sphagnum, la primera que vimos en este viaje. En seguida encontramos una colonia grande de Splachnaceae, con Tayloria magellanica y Tetraplodon fuegianus. Las ramas del Nothofagus que llegaban hasta cerca de la orilla estaban cubiertos por diversas briofitas epífitas incluyendo Syntrichia subpapillosa y Calyptopogon mnioides. Había sido un día largo, pero nos atraía la tentación de las briofitas.

Conforme crecía nuestra colección, crecían las dificultades para procesarla. Debido a las limitaciones de espacio a bordo, almacenábamos las colecciones todavía húmedas en grandes sacos debajo de las literas lo cual, sin duda, acentuaba el olor a mazmorra. La temperatura del barco era fresca y no había peligro de que los ejemplares se descompusieran, pero en algún momento teníamos que secarlos.

A la mañana siguiente, al despertar estábamos atracados en Puerto Williams, la capital de la provincia. Esa parada duraría algunos días y nos daría la oportunidad de empezar a secar las muestras. Nos alojamos en la casa de huéspedes del gobierno, subiendo por la colina, atrás de la casa del gobernador al cual vimos poco porque saldría de vacaciones al día siguiente. Antes de salir de Punta Arenas, cenó con nosotros y con los otros miembros de la expedición. Llegamos al restaurant antes que la mayoría de nuestros colegas chilenos y esperábamos en la banqueta. Al llegar el taxi con el gobernador, se lo señalé a John y nos dirigimos a saludarlo. Como me saludó efusivamente con un abrazo, John quedó impresionado con mis influencias en las altas esferas del gobierno. En viajes anteriores a la Isla Navarino, me hice amigo del gobernador y le mostré algunos de los musgos más comunes del área. No hay muchos políticos que tengan tal interés. Al gobernador le interesaba desarrollar el ecoturismo en la región más que granjas de salmón que serían muy lesivas al ambiente.

Mientras que esperábamos que los ejemplares se secaran y que continuara la expedición, caminamos unos kilómetros por la única carretera insular que corre a lo largo de la costa norte y visitamos el Parque Etnobotánico Omora. Éste es un parque nacional recientemente establecido que me trajo inicialmente al sur de Chile. Cuando el gobierno lo estableció preguntaron a los indígenas locales, los Yahgan, sobre la biodiversidad de plantas; contestaron que si querían preservar la biodiversidad, tenían que ver las briofitas y los líquenes, no los árboles y las flores. Por un milagro, el gobierno escuchó y me dio la primera oportunidad de ver la zona subantártica chilense. Si me hubieran preguntado antes a dónde me hubiera gustado ir, habría escogido Tierra del Fuego; ahora estaba por tercera vez al sur de Tierra del Fuego. Ese día no teníamos mucho tiempo para colectar en el parque por lo que sugerí que lo hiciéramos alrededor de la Cascada Róbalo la cual se origina por el deshielo en las montañas atrás del parque. Aunque ya había colectado dos veces a lo largo del Río Róbalo y lo sugerí para que Bruce y John colectaran, miraba a lo largo de las paredes del río y, para mi sorpresa, encontré dos musgos que no había encontrado antes, Tortella knightii, la contrapartida autoica de T. tortuosa del norte, y Encalypta ciliata, disyuncta septentrional.

Después de dos días de dormir en cama (sin nadie arriba o abajo) y con agua caliente en la regadera, regresamos al barco para continuar la expedición. El barco tenía un solo baño pequeño, con lavabo y taza (sin tapa), pero con 15 personas a bordo, siempre había una fila en espera, especialmente por la mañana. No está mal mientras uno tenga ropa limpia para cambiarse. Como cada día nos mojábamos con la lluvia o con la vegetación, teníamos que colgar la ropa en los tubos del cuarto de máquinas que estaba seco y caliente; sin embargo, no es lo mismo ponerse un pantalón o una camisa que los calcetines tiesos que estuvieron mojados el día anterior.

La mañana del 20 de enero recogimos a Ricardo y a su esposa Pancha y nos fuimos al extremo oeste de la isla hacia Puerto Navarino. El barco había salido de Puerto Williams la noche anterior con otro grupo de científicos. Muchos de ellos deberían ayudar a decidir dónde tendría menos efecto ambiental el desarrollo turístico por lo que se les fue dejando en varias islas para realizar su trabajo. Para cuando regresamos al barco en Puerto Navarino, algunos ya habían sido situados en otros lados. En el camino a ese puerto, nos detuvimos en el Rancho Santa Rosa, donde compramos la carne para el barco. La res que colgamos en la cubierta del barco se hacía más pequeña a diario conforme la usábamos en nuestros alimentos. Por fortuna, las moscas y otros insectos no abundaban pues el viento soplaba casi continuamente y los mantenía alejados. Ahora teníamos el bote inflable para ir más fácilmente a la playa; no sólo era más grande (más largo que el ancho del barco), sino que tenía un motor fuera de borda que nos daba más opciones para desembarcar. El día estaba brillante, soleado y con viento moderado. El clima permanecería así durante la mayor parte de la segunda etapa del viaje.

Del Puerto Navarino rodeamos el lado occidental de Isla Navarino para llegar a Puerto Inútil. El nombre del lugar alude al hecho de que es tan profundo que el ancla de los barcos no llegaba al fondo y el sitio no se podía usar. Sin embargo, el área se usaba para pastoreo. La cañada rocosa se conservaba virgen y era un sitio hermoso para la segunda etapa del trabajo. Había muschos musgos communes, así como otros que no habíamos visto. Aquí encontramos Zygodon por primera vez y Rigodium adpressum, conocido de muy al norte. Cladomniopsis crenato-obtusa era común sobre las rocas en el arroyo junto con especies semi-acuáticas como Vittia pachyloma y Fissidens rigidulus. Desde el primer día empacamos muchos musgos mojados bajo nuestros catres junto a las muestras de la primera parte del viaje. Por la tarde continuamos alrededor de Isla Navarino y anclamos para pernoctar en Wulaia, sitio de una estación misionera en el sur de Chile, así como zona temprana de establecimiento de los Yahgan. Actualmente el único edificio es el del rastro abandonado. Sirvió como hostal para algunos del grupo que estaban estudiando el área de Wulaia y para los que no tenían lugar en el Don José Pelegrín.

A la mañana siguiente fuimos a la playa en Wulaia. El puerto ha sido utilizado por mucho tiempo porque está protegido y hay una fuente de agua dulce, el Río Matanza. Empecé a trabajar río arriba pero sin mucho éxito. El pastoreo reciente ha perturbado enormemente el área y el bosque ha sido talado en partes, aparentemente para leña. Sobre excremento de vaca encontré una colonia de Tayloria dubyi que consistía de plantas masculinas. A pesar de mi reticencia, continué el trabajo arroyo arriba. Repentinamente, el arroyo quedó cerrado por paredes rocosas y desapareció la perturbación. Poco a poco la combinación de substrato sombreado y alta humedad mejoraron la recolección. Zygodon era común, aunque creí que era una rareza en el área; había un número indeterminado de Pottiaceae en las hendiduras del cañón. Por falta de tiempo no concluí el estudio del sitio ya que debíamos continuar. Cerca de la playa, sobre una península rocosa había muchos musgos interesantes creciendo en un ambiente hostil, seguramente expuesto con frecuencia al rocío salino. Allí había una colonia de Tortella knightii.

Hubo confusión sobre el sitio donde nos recogerían. Aunque nos habían dejado en la pequeña península, la mayoría de los miembros del grupo estaban repartidos a lo largo de varios cientos de metros de playa, cerca de la desembocadura del río. Por fortuna el bote regresó a la península donde yo colectaba, pero tuvimos que esperar en las rocas pues el motor no arrancaba; después de subir y bajar del bote un par de ocasiones, con el motor todavía sin funcionar, fuimos remolcados por un bote inflable pequeño de otro miembro de la expedición. Otra vez, estábamos en camino.

Primero regresamos a Puerto Inútil, pero a una área más perturbada. No obstante, en el pastizal había zonas lodosas con huellas de ganado en las que crecían muchos musgos. Las especies de Brachythecium de tamaño grande competían con Achrophyllum en el pastizal y, en la zona intertidal, dañado fuertemente por la actividad de los castores, había grandes matas de Calyptrochaeta apiculata a lo largo de la playa.

Nos dirigimos a Isla Button, llamada así en honor de Jemmy Button, uno de los Yahgans llevados por Fitzroy a Londres y eventualmente repatriado. La isla está en el brazo norte de la Sonda Ponsonby. Atracamos en rocas a lo largo del costado oriental de la isla. Desde aquí la isla se eleva rápidamente, tanto que tuvimos que subir tomados de los árboles. Estaba tan inclinado que podría haber rodado hasta el mar si perdía el apoyo de un pie o una mano. No obstante, fue agradable visitar otra isla para entender la distribución de algunos musgos locales. Las matas grandes de Plagiothecium ovalifolium crecían sobre el suelo junto con Polytrichadelphus magellanicus. Al menos este lado de la isla parecía estar a salvo del desarrollo turístico, gracias a la inclinación de las laderas.

 

DECESO

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Con gran pena llamamos su atención sobre el reciente deceso de la Dra. Helene Bischler-Causse, Directeur de Recherche, Centre National de la Recherche Scientifique, el 12 de febrero de 2005 a la edad de 73 años. Aunque ella es bien conocida por sus investigaciones sobre las hepáticas europeas, sus trabajos sobre las Marchantiaceae se aplican a la zona latinoamericana. La Dra. Bishler también es reconocida por su actividad en favor de la International Association of Bryologists y su asociación profesional con la revista Cryptogamie, Bryologie-Lichenologie. Descanse en paz.

 

LITERATURA PARA LATINOAMÉRICA

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Amaral, P. G. C., M. Bernardes de O., F. Ricardo-Branco & J. Broutin. 2004. Presencia de Bryopsida fértil en los niveles Westfalianos del subgrup Itararé, Cuenca de Paraná, Brasil. Trop. Bryol. 25: 101-110.

Benavides, J. C., A. Idarraga & E. Alvarez. 2004. Bryophyte diversity patterns in flooded and tierra firme forests in the Araracuara Region, Colombian Amazonia. Trop. Bryol. 25: 117-126.

Benavides, J. C. 2004. Two new Lejeuneaceae records for the Colombian liverwort flora. Trop. Bryol. 25: 127-130.

Churchill, S. P. 2003. Briófitas. Pp. 96-100, in P. L. Ibisch & G. Mérida (eds.). Biodiversidad: La Riqueza de Bolivia. Ed. FAN. Santa Cruz.

Churchill, S. P. 2004. Bryophytes. Pp. 94-97, in P. L. Ibisch & G. Mérida (eds.). Biodiversity: The Richness of Bolivia. Ed. FAN. Santa Cruz.

Churchill, S. P. & A. Fuentes C. 2004. Inventario preliminar de los musgos de Pampagrande. Pp. 105-109, in H. Azurduy F., J. L. Aramayo B., J. Ledezma A. & Andrés Langer (eds.). Historia Natural del Municipio de Pampagrande. Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado. Santa Cruz.

Eggers, J. 2004. New bryophyte taxon records for tropical countries 5. Trop. Bryol. 25: 19-23.

Feldberg, K., H. Groth, R. Wilson, A. Schäfer-Verwimp & J. Heinricks. 2004. Cryptic speciation in Herbertus (Herbertaceae, Jungermanniopsida): Range and morphology of Herbertus sendtneri inferred from nrITS sequences. Plant Syst. Evol. 249: 247-261.

Fram, J.-P. 2004. New records of mosses from Dominican amber. Trop. Bryol. 25: 25-27.

Heinrichs, J., M. Lindner & H. Groth. 2004. Sectional classification of the North American Plagiochila (Hepaticae, Plagiochilaceae). Bryologist 107: 489-496.

Jiménez, J. A., R. M. Ros, M. J. Cano & J. Guerra. 2005. A new evaluation of the genus Trichostomopsis (Pottiaceae, Bryophyta). Bot. Jour. Linn. Soc. 147: 117-127.

Lüth, M. & A. Schäfer-Verwimp. 2004. Additions to the bryophyte flora of the Neotropics. Trop. Bryol. 25: 7-17.

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Ruiz-A., C. A. & J. Aguirre C. 2004. Distribución de la brioflora en el gradiente vertical (suelo-dosel) y la selectividad de habitats en Tarapacá (Amazonas, Colombia). Trop. Bryol. 25: 81-96.

Uribe-M., J. 2004. Estudios en ejemplares tipo del género Frullania. III. Sobre F. meridana Steph. y F. setigera Steph. (Jubulaceae-Hepaticae). Trop. Bryol. 25: 29-34.

Varios. 2004. New national and regional bryophyte records, 10. Jour. Bryol. 26: 305-309.

 

NUESTRAS BRIOFITAS

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© M.E. Reiner-Drehwald

Lejeunea quinqueumbonata Spruce es una especie neotropical, conocida de Venezuela, Perú, Brasil y N de Argentina. Crece principalmente sobre troncos en descomposición, junto con Lophocolea sp. y varios musgos. Se caracteriza por el margen de las hojas y anfigastrios fuertemente crenado, las células del lobo con pared delgada, los periantios con cinco quillas algo expandidas en la parte superior, con pequeños dientes y proyecciones irregulares. En la fotografía se observa dentro del periantio inferior, por transparencia, el esporofito maduro poco antes de la dehiscencia (formado por la cápsula ya muy oscura, la seta aún no estirada) rodeado por la caliptra. En este periantio se observa también la parte inferior del mismo estirada. ARGENTINA, Misiones, Reiner 1078 (GOET).

Descripción e ilustraciones: Reiner-Drehwald 2000 (Tropical Bryology 19: 81-131).

BRIOLATINA es el boletín informativo de la Sociedad Latinoamericana de Briología. Se edita en México, D.F. por Claudio Delgadillo M. a quien debe dirigirse la correspondencia relacionada con su contenido: briolatina@briolat.org o moya@servidor.unam.mx

 

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