ÍNDICE
EDITORIAL
MUSGOS
ANDINOS
EXPLORACIÓN
BRIOLÓGICA EN CABO DE HORNOS (II PARTE)
DECESO
LITERATURA
PARA LATINOAMÉRICA
NUESTRAS
BRIOFITAS
EDITORIAL
Indice
Ha transcurrido un año más de vida académica en la que
este boletín informativo ha intentado llevar notas y comentarios
a la comunidad de briólogos latinoamericanos. Algunas
veces la información no es agradable, pero aún así, es
importante transmitirla a nuestros lectores. En esta ocasión
sirvan estas líneas como tributo póstumo a una de nuestras
colegas, la Profesora Celina María Matteri.
La
Profesora Matteri falleció el 30 de noviembre de 2004
a los 61 años de edad. Trabajó asiduamente en la flora
de musgos de la Argentina publicando revisiones taxonómicas,
listados florísticos y otros artículos que la identificaron
como la experta en esa parte del mundo. Celina fue parte
del grupo de socios fundadores de la Sociedad Latinoamericana
de Briología; fue responsable de la organización del VI
Congreso Latinoamericano de Botánica en Mar del Plata,
Argentina y, por tanto, influyó positivamente en la realización
del IV Simposio Latinoamericano de Briología.
Más
allá de los méritos académicos de la Profesora Matteri
está la persona emotiva, afectuosa y alegre. Tal vez así
es como debemos recordarla siempre. Sus estudios sobre
la flora de la Argentina seguramente serán retomados por
profesionales igualmente entusiastas, pero sus publicaciones
serán siempre referencia obligada para las investigaciones
de musgos en el Cono Sur y en otras áreas latinoamericanas.
Por
este conducto hacemos llegar nuestro pésame a sus familiares,
amigos y colegas.
Claudio
Delgadillo M.
MUSGOS
ANDINOS
Indice
El
Dr. Steven P. Churchill informa que se ha publicado una
página electrónica sobre los musgos andinos. El sitio
incluye claves, descripciones y bibliografía. Puede visitarla
en la siguiente dirección: http://mobot.mobot.org/W3T/Search/andes/andesintro.htm
EXPLORACIÓN
BRIOLÓGICA EN CABO DE HORNOS
William
R. Buck
(Traducción
libre de C. Delgadillo)
2a
Parte
Indice
A
la mañana siguiente, en camino a la Pia Fiord, en el agua
azul-verde brillante cerca del barco flotaban icebergs
cada vez más grandes. Los glaciares llegaban hasta el
mar y el área parecía más brillante que nunca por la luz
reflejada por el hielo. El agua también estaba más fría.
Como las botas de hule de abordo eran muy pequeñas, me
resigné a tener los pies continuamente húmedos con mis
zapatos tenis. Sin embargo, aunque con la caminata no
pasaba frío y pensaba que la comodidad importaba más que
los pies mojados, esa mañana el bote nos tuvo que dejar
en unos 20 metros de la orilla y tuvimos que caminar en
el agua hasta la playa. Me ví obligado a ponerme unas
botas de hule para andar seco, pero como eran demasiado
pequeñas, cojeaba al caminar. Alrededor del Glaciar Pia
había un bosque de Nothofagus enano y numerosas
rocas grandes aparentemente arrastradas por el glaciar.
Con el aire fresco del glaciar nos dispersamos para buscar
otros tesoros briológicos. Acroschisma wilsonii
cubría muchas de las rocas; también encontramos Notoligotrichum
minimum, sobre suelo somero. Después de recolectar
musgos por hora y media, fuimos llamados al barco inesperadamente.
Al llegar a la playa, la marea había subido y tuvimos
que caminar ¡con el agua por arriba de las botas! Allí
mismo decidí que prefería quedarme con mis tenis.
Al
continuar hacia el oriente por el brazo noroccidental
del Canal Beagle nos vimos rodeados por montañas cubiertas
de nieve que llegaban hasta el mar. La belleza del paisaje
era imponente, casi sin traza de la presencia humana.
Por la tarde, el barco necesitaba recargar sus tanques
de agua dulce por lo que atracamos en el costado norte
de la Isla Gordon donde un arroyo se precipitaba hacia
el mar. Los briólogos nos escapamos a la playa para trabajar
en una ladera boscosa inclinada mientras la tripulación
llenaba los tanques. Aquí fue donde ví por primera vez
lo que parecía ser una especie acuática de Dicranoloma,
con la punta de los tallos sobresaliendo del agua, semejando
a una Amblystegiaceae acuática del norte, de color café
rojizo y con las hojas falcadas. Espero que Niels Klazenga
me pueda dar el nombre de esta planta.
Después
continuamos por el Canal Beagle hasta atracar en una popular
ensenada (Caleta Olla) para veleros y para otros turistas
en la región. A pesar de estar nublado, no llovía y nos
dirigimos a la playa para colectar otro poco. Inmediatamente
por detrás del bosque costero de Nothofagus había
una turbera de Sphagnum, la primera que vimos en
este viaje. En seguida encontramos una colonia grande
de Splachnaceae, con Tayloria magellanica y Tetraplodon
fuegianus. Las ramas del Nothofagus que llegaban
hasta cerca de la orilla estaban cubiertos por diversas
briofitas epífitas incluyendo Syntrichia subpapillosa
y Calyptopogon mnioides. Había sido un día largo,
pero nos atraía la tentación de las briofitas.
Conforme
crecía nuestra colección, crecían las dificultades para
procesarla. Debido a las limitaciones de espacio a bordo,
almacenábamos las colecciones todavía húmedas en grandes
sacos debajo de las literas lo cual, sin duda, acentuaba
el olor a mazmorra. La temperatura del barco era fresca
y no había peligro de que los ejemplares se descompusieran,
pero en algún momento teníamos que secarlos.
A
la mañana siguiente, al despertar estábamos atracados
en Puerto Williams, la capital de la provincia. Esa parada
duraría algunos días y nos daría la oportunidad de empezar
a secar las muestras. Nos alojamos en la casa de huéspedes
del gobierno, subiendo por la colina, atrás de la casa
del gobernador al cual vimos poco porque saldría de vacaciones
al día siguiente. Antes de salir de Punta Arenas, cenó
con nosotros y con los otros miembros de la expedición.
Llegamos al restaurant antes que la mayoría de nuestros
colegas chilenos y esperábamos en la banqueta. Al llegar
el taxi con el gobernador, se lo señalé a John y nos dirigimos
a saludarlo. Como me saludó efusivamente con un abrazo,
John quedó impresionado con mis influencias en las altas
esferas del gobierno. En viajes anteriores a la Isla Navarino,
me hice amigo del gobernador y le mostré algunos de los
musgos más comunes del área. No hay muchos políticos que
tengan tal interés. Al gobernador le interesaba desarrollar
el ecoturismo en la región más que granjas de salmón que
serían muy lesivas al ambiente.
Mientras
que esperábamos que los ejemplares se secaran y que continuara
la expedición, caminamos unos kilómetros por la única
carretera insular que corre a lo largo de la costa norte
y visitamos el Parque Etnobotánico Omora. Éste es un parque
nacional recientemente establecido que me trajo inicialmente
al sur de Chile. Cuando el gobierno lo estableció preguntaron
a los indígenas locales, los Yahgan, sobre la biodiversidad
de plantas; contestaron que si querían preservar la biodiversidad,
tenían que ver las briofitas y los líquenes, no los árboles
y las flores. Por un milagro, el gobierno escuchó y me
dio la primera oportunidad de ver la zona subantártica
chilense. Si me hubieran preguntado antes a dónde me hubiera
gustado ir, habría escogido Tierra del Fuego; ahora estaba
por tercera vez al sur de Tierra del Fuego. Ese día no
teníamos mucho tiempo para colectar en el parque por lo
que sugerí que lo hiciéramos alrededor de la Cascada Róbalo
la cual se origina por el deshielo en las montañas atrás
del parque. Aunque ya había colectado dos veces a lo largo
del Río Róbalo y lo sugerí para que Bruce y John colectaran,
miraba a lo largo de las paredes del río y, para mi sorpresa,
encontré dos musgos que no había encontrado antes, Tortella
knightii, la contrapartida autoica de T. tortuosa
del norte, y Encalypta ciliata, disyuncta septentrional.
Después
de dos días de dormir en cama (sin nadie arriba o abajo)
y con agua caliente en la regadera, regresamos al barco
para continuar la expedición. El barco tenía un solo baño
pequeño, con lavabo y taza (sin tapa), pero con 15 personas
a bordo, siempre había una fila en espera, especialmente
por la mañana. No está mal mientras uno tenga ropa limpia
para cambiarse. Como cada día nos mojábamos con la lluvia
o con la vegetación, teníamos que colgar la ropa en los
tubos del cuarto de máquinas que estaba seco y caliente;
sin embargo, no es lo mismo ponerse un pantalón o una
camisa que los calcetines tiesos que estuvieron mojados
el día anterior.
La
mañana del 20 de enero recogimos a Ricardo y a su esposa
Pancha y nos fuimos al extremo oeste de la isla hacia
Puerto Navarino. El barco había salido de Puerto Williams
la noche anterior con otro grupo de científicos. Muchos
de ellos deberían ayudar a decidir dónde tendría menos
efecto ambiental el desarrollo turístico por lo que se
les fue dejando en varias islas para realizar su trabajo.
Para cuando regresamos al barco en Puerto Navarino, algunos
ya habían sido situados en otros lados. En el camino a
ese puerto, nos detuvimos en el Rancho Santa Rosa, donde
compramos la carne para el barco. La res que colgamos
en la cubierta del barco se hacía más pequeña a diario
conforme la usábamos en nuestros alimentos. Por fortuna,
las moscas y otros insectos no abundaban pues el viento
soplaba casi continuamente y los mantenía alejados. Ahora
teníamos el bote inflable para ir más fácilmente a la
playa; no sólo era más grande (más largo que el ancho
del barco), sino que tenía un motor fuera de borda que
nos daba más opciones para desembarcar. El día estaba
brillante, soleado y con viento moderado. El clima permanecería
así durante la mayor parte de la segunda etapa del viaje.
Del
Puerto Navarino rodeamos el lado occidental de Isla Navarino
para llegar a Puerto Inútil. El nombre del lugar alude
al hecho de que es tan profundo que el ancla de los barcos
no llegaba al fondo y el sitio no se podía usar. Sin embargo,
el área se usaba para pastoreo. La cañada rocosa se conservaba
virgen y era un sitio hermoso para la segunda etapa del
trabajo. Había muschos musgos communes, así como otros
que no habíamos visto. Aquí encontramos Zygodon
por primera vez y Rigodium adpressum, conocido
de muy al norte. Cladomniopsis crenato-obtusa era
común sobre las rocas en el arroyo junto con especies
semi-acuáticas como Vittia pachyloma y Fissidens
rigidulus. Desde el primer día empacamos muchos musgos
mojados bajo nuestros catres junto a las muestras de la
primera parte del viaje. Por la tarde continuamos alrededor
de Isla Navarino y anclamos para pernoctar en Wulaia,
sitio de una estación misionera en el sur de Chile, así
como zona temprana de establecimiento de los Yahgan. Actualmente
el único edificio es el del rastro abandonado. Sirvió
como hostal para algunos del grupo que estaban estudiando
el área de Wulaia y para los que no tenían lugar en el
Don José Pelegrín.
A
la mañana siguiente fuimos a la playa en Wulaia. El puerto
ha sido utilizado por mucho tiempo porque está protegido
y hay una fuente de agua dulce, el Río Matanza. Empecé
a trabajar río arriba pero sin mucho éxito. El pastoreo
reciente ha perturbado enormemente el área y el bosque
ha sido talado en partes, aparentemente para leña. Sobre
excremento de vaca encontré una colonia de Tayloria
dubyi que consistía de plantas masculinas. A pesar
de mi reticencia, continué el trabajo arroyo arriba. Repentinamente,
el arroyo quedó cerrado por paredes rocosas y desapareció
la perturbación. Poco a poco la combinación de substrato
sombreado y alta humedad mejoraron la recolección. Zygodon
era común, aunque creí que era una rareza en el área;
había un número indeterminado de Pottiaceae en las hendiduras
del cañón. Por falta de tiempo no concluí el estudio del
sitio ya que debíamos continuar. Cerca de la playa, sobre
una península rocosa había muchos musgos interesantes
creciendo en un ambiente hostil, seguramente expuesto
con frecuencia al rocío salino. Allí había una colonia
de Tortella knightii.
Hubo
confusión sobre el sitio donde nos recogerían. Aunque
nos habían dejado en la pequeña península, la mayoría
de los miembros del grupo estaban repartidos a lo largo
de varios cientos de metros de playa, cerca de la desembocadura
del río. Por fortuna el bote regresó a la península donde
yo colectaba, pero tuvimos que esperar en las rocas pues
el motor no arrancaba; después de subir y bajar del bote
un par de ocasiones, con el motor todavía sin funcionar,
fuimos remolcados por un bote inflable pequeño de otro
miembro de la expedición. Otra vez, estábamos en camino.
Primero regresamos a Puerto Inútil, pero a una área más
perturbada. No obstante, en el pastizal había zonas lodosas
con huellas de ganado en las que crecían muchos musgos.
Las especies de Brachythecium de tamaño grande
competían con Achrophyllum en el pastizal y, en
la zona intertidal, dañado fuertemente por la actividad
de los castores, había grandes matas de Calyptrochaeta
apiculata a lo largo de la playa.
Nos
dirigimos a Isla Button, llamada así en honor de Jemmy
Button, uno de los Yahgans llevados por Fitzroy a Londres
y eventualmente repatriado. La isla está en el brazo norte
de la Sonda Ponsonby. Atracamos en rocas a lo largo del
costado oriental de la isla. Desde aquí la isla se eleva
rápidamente, tanto que tuvimos que subir tomados de los
árboles. Estaba tan inclinado que podría haber rodado
hasta el mar si perdía el apoyo de un pie o una mano.
No obstante, fue agradable visitar otra isla para entender
la distribución de algunos musgos locales. Las matas grandes
de Plagiothecium ovalifolium crecían sobre el suelo
junto con Polytrichadelphus magellanicus. Al menos
este lado de la isla parecía estar a salvo del desarrollo
turístico, gracias a la inclinación de las laderas.
DECESO
Indice
Con
gran pena llamamos su atención sobre el reciente deceso
de la Dra. Helene Bischler-Causse, Directeur de Recherche,
Centre National de la Recherche Scientifique, el 12 de
febrero de 2005 a la edad de 73 años. Aunque ella es bien
conocida por sus investigaciones sobre las hepáticas europeas,
sus trabajos sobre las Marchantiaceae se aplican a la
zona latinoamericana. La Dra. Bishler también es reconocida
por su actividad en favor de la International Association
of Bryologists y su asociación profesional con la revista
Cryptogamie, Bryologie-Lichenologie. Descanse en
paz.
LITERATURA
PARA LATINOAMÉRICA
Indice
Amaral,
P. G. C., M. Bernardes de O., F. Ricardo-Branco & J.
Broutin. 2004. Presencia de Bryopsida fértil en los
niveles Westfalianos del subgrup Itararé, Cuenca de
Paraná, Brasil. Trop. Bryol. 25: 101-110.
Benavides,
J. C., A. Idarraga & E. Alvarez. 2004. Bryophyte diversity
patterns in flooded and tierra firme forests in the
Araracuara Region, Colombian Amazonia. Trop. Bryol.
25: 117-126.
Benavides,
J. C. 2004. Two new Lejeuneaceae records for the Colombian
liverwort flora. Trop. Bryol. 25: 127-130.
Churchill,
S. P. 2003. Briófitas. Pp. 96-100, in P. L. Ibisch &
G. Mérida (eds.). Biodiversidad: La Riqueza de Bolivia.
Ed. FAN. Santa Cruz.
Churchill,
S. P. 2004. Bryophytes. Pp. 94-97, in P. L. Ibisch &
G. Mérida (eds.). Biodiversity: The Richness of Bolivia.
Ed. FAN. Santa Cruz.
Churchill,
S. P. & A. Fuentes C. 2004. Inventario preliminar de
los musgos de Pampagrande. Pp. 105-109, in H. Azurduy
F., J. L. Aramayo B., J. Ledezma A. & Andrés Langer
(eds.). Historia Natural del Municipio de Pampagrande.
Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado. Santa
Cruz.
Eggers,
J. 2004. New bryophyte taxon records for tropical countries
5. Trop. Bryol. 25: 19-23.
Feldberg,
K., H. Groth, R. Wilson, A. Schäfer-Verwimp & J. Heinricks.
2004. Cryptic speciation in Herbertus (Herbertaceae,
Jungermanniopsida): Range and morphology of Herbertus
sendtneri inferred from nrITS sequences. Plant Syst.
Evol. 249: 247-261.
Fram,
J.-P. 2004. New records of mosses from Dominican amber.
Trop. Bryol. 25: 25-27.
Heinrichs,
J., M. Lindner & H. Groth. 2004. Sectional classification
of the North American Plagiochila (Hepaticae,
Plagiochilaceae). Bryologist 107: 489-496.
Jiménez,
J. A., R. M. Ros, M. J. Cano & J. Guerra. 2005. A new
evaluation of the genus Trichostomopsis (Pottiaceae,
Bryophyta). Bot. Jour. Linn. Soc. 147: 117-127.
Lüth,
M. & A. Schäfer-Verwimp. 2004. Additions to the bryophyte
flora of the Neotropics. Trop. Bryol. 25: 7-17.
Parolly,
G. & H. Kürschner. 2004. Ecosociological studies in
Ecuadorian bryophyte communities. II. Syntaxonomy of
the submontane and montane epiphytic vegetation of Ecuador.
Nova Hedwigia 79: 377-424.
Ruiz-A.,
C. A. & J. Aguirre C. 2004. Distribución de la brioflora
en el gradiente vertical (suelo-dosel) y la selectividad
de habitats en Tarapacá (Amazonas, Colombia). Trop.
Bryol. 25: 81-96.
Uribe-M.,
J. 2004. Estudios en ejemplares tipo del género Frullania.
III. Sobre F. meridana Steph. y F. setigera
Steph. (Jubulaceae-Hepaticae). Trop. Bryol. 25: 29-34.
Varios.
2004. New national and regional bryophyte records, 10.
Jour. Bryol. 26: 305-309.
NUESTRAS
BRIOFITAS
Indice

©
M.E. Reiner-Drehwald
|
|
|
Lejeunea
quinqueumbonata Spruce es una especie neotropical,
conocida de Venezuela, Perú, Brasil y N de Argentina.
Crece principalmente sobre troncos en descomposición,
junto con Lophocolea sp. y varios musgos.
Se caracteriza por el margen de las hojas y anfigastrios
fuertemente crenado, las células del lobo con pared
delgada, los periantios con cinco quillas algo expandidas
en la parte superior, con pequeños dientes y proyecciones
irregulares. En la fotografía se observa dentro
del periantio inferior, por transparencia, el esporofito
maduro poco antes de la dehiscencia (formado por
la cápsula ya muy oscura, la seta aún no estirada)
rodeado por la caliptra. En este periantio se observa
también la parte inferior del mismo estirada. ARGENTINA,
Misiones, Reiner 1078 (GOET).
Descripción
e ilustraciones: Reiner-Drehwald 2000 (Tropical
Bryology 19: 81-131).
|
BRIOLATINA
es el boletín informativo de la Sociedad Latinoamericana
de Briología. Se edita en México, D.F. por Claudio Delgadillo
M. a quien debe dirigirse la correspondencia relacionada
con su contenido: briolatina@briolat.org
o moya@servidor.unam.mx