ÍNDICE
EDITORIAL
EXPLORACIÓN
BRIOLÓGICA EN CABO DE HORNOS
BRIOLOGÍA
EN PUERTO RICO
LITERATURA
PARA LATINOAMÉRICA
NUESTRAS
BRIOFITAS
EDITORIAL
Indice
Se
acerca la navidad. Además de buenos deseos para familiares,
amigos y colegas, sería saludable meditar sobre el significado
de esta temporada para los musgos. En varios países de
América Latina todavía se celebra la navidad con piñatas,
dulces y 'nacimientos'. En la representación de la escena
del nacimiento de Jesús, con frecuencia se usan carpetas
de Thuidium delicatulum o de Hypnum amabile
para dar un toque verde a la campiña en el diminuto Belén.
La costumbre de usar musgos que después se descartan ha
causado graves daños ecológicos en los sitios de extracción.
Año tras año los recolectores retiran la cubierta del
suelo; la erosión, la eliminación de zonas de germinación
de árboles y la alteración de otras relaciones tróficas
en los bosques, avanzan también con los años. Las investigaciones
en México indican que una sola familia puede recolectar
hasta 50 toneladas de los musgos mencionados. Sin embargo,
como las grandes carpetas ya han sido retiradas de los
bosques, en los mercados ahora se incluyen musgos con
otras formas de crecimiento, por ejemplo, especies de
Campylopus y Leptodontium.
En
favor de nuestros bosques y sin perjuicio de la tradición,
se podría alentar la substitución de los musgos por otros
materiales que reflejen mejor el paisaje navideño y que
no tengan un costo ecológico tan alto.
Claudio
Delgadillo M.
EXPLORACIÓN
BRIOLÓGICA EN CABO DE HORNOS
William
R. Buck
(Traducción
libre de C. Delgadillo)
1era
Parte
Indice
Al
descender en Punta Arenas, empezó la turbulencia. El avión
se agitaba como si estuviera en la mitad de una tormenta
aunque el cielo estaba claro. Al aterrizar me percaté
que la causa era el viento fuerte, más fuerte de lo usual
en esta parte del mundo.
Este
era mi tercer viaje al extremo sur de Chile y en esta
ocasión había invitado a dos colegas y amigos, Bruce Allen
del Missouri Botanical Garden, y John Engel del Field
Museum de Chicago. Bruce y yo volamos juntos desde New
York, mientras que John se nos unió en Punta Arenas para
recolectar briofitas en el archipiélago en el extremo
sur de Sudamérica.
En
mis dos viajes anteriores, había pasado la mayor parte
del tiempo en Isla Navarino, donde se localiza Puerto
Williams, la capital de la Prov. Antártica Chilena, con
una población de unos 1000-1500 habitantes, la mayoría
asociados con la Armada Chilena. Debido a mejores relaciones
entre Argentina y Chile, la armada está reduciendo el
número de marineros activos en Puerto Williams. Muchos
residentes son empleados de industrias militares, pero
con menor presencia militar en Chile subantártico, el
gobernador trata de promover el ecoturismo en la provincia.
En
este viaje intentaríamos pasar la mayor parte del tiempo
en un pequeño barco viajando entre islas muchas de las
cuales casi han sido poco exploradas por botánicos. Nuestra
partida se retrasó debido a los vientos tan fuertes que
mantuvieron el Puerto cerrado soplando consistentemente
a unas 60-80 mph, con cielos claros.
La
tarde del 13 de enero, Bruce, John y yo fuimos al puerto
para ver el barco que sería nuestra casa las dos semanas
siguientes. El puerto estaba cerrado, pero se nos permitió
el acceso al muelle. El viento soplaba fuerte, casi a
100 mph. Temía caer a las aguas del Estrecho de Magallanes
o perder los lentes, por ello me los retiré y caminamos
en el centro del muelle. Las olas se hacían cada vez más
grandes conforme nos alejábamos. La mayoría de los barcos
anclados eran grandes unidades militares, pero el nuestro
era el Don José Pelegrín, que parecía de juguete junto
a los grandes buques militares. No hubiera sido problema
si las olas del Estrecho de Magallanes no empequeñecieran
el barco que sólo tenía18 metros de largo, 5 metros de
ancho y un calado de 2 metros. Fue construido como barco
pesquero, pero rentado a los científicos, era más productivo
y ofrecía menos trabajo que durante la pesca.
Con
el viento soplando estábamos confinados a Punta Arenas.
En el barco encontramos a nuestro guía, el Dr. Ricardo
Rozzi, especialista en ética ecologica en la Universidad
de Magallanes en Punta Arenas y líder de la Fundación
Omora, una organización no gubernamental dedicada a la
protección de habitats prístinos en el fin del mundo.
Durante la cena el tema principal de conversación era
cuándo se detendría el viento. Para nuestra sorpresa,
al salir del restaurant, ¡el viento había cesado! De inmediato
acudimos al muelle para enterarnos que tendríamos que
esperar a que oficialmente se declarara abierto. Todavía
con la memoria del oleaje y del pequeño barco, no teníamos
prisa de estar en mar abierto así que regresamos al hotel
a esperar el fin del papeleo. Cerca de las 11 PM, cuando
acabábamos de acostarnos alguien llamó a la puerta para
solicitar nuestros pasaportes. Los entregamos y regresamos
a dormir, pero a la media noche alguien más llamó para
decir que el barco partiría tan pronto llegáramos al muelle.
Recogimos nuestras pertenencias, tomamos nuestra píldora
para el mareo, dejamos el hotel y nos apresuramos a llegar
al muelle todavía no despiertos por completo.
Se
me había hecho notar que el espacio en el Don José Pelegrín
era reducido y yo imaginaba un sitio húmedo con olor a
pez, más apto para un contorsionista. Para mi gusto, no
estaba tan mal. El sitio estaba apretado y faltaba ventilación,
pero era adecuado. Las 10 literas en 5 pares estaban arregladas
en un espacio en forma de E, bajo la cocina, con acceso
al frente del brazo corto. Cada litera media exactamente
6 pies de largo por lo que mis pies quedaban planos contra
un extremo y mi cabeza contra la cabecera. La peor parte
era lo angosto de la litera. Acostado sobre mi espalda
podía elegir que mi brazo derecho colgara por un lado
o que el izquierdo quedara contra el casco de la embarcación.
No importó llegar a la medianoche pues en seguida me fui
a dormir. Lo que no fue aparente la primera noche era
que no había baños a bordo y después de varios días sin
ventilación, el área de dormir se parecía a un gimansio
de secundaria. Por fortuna, las temperaturas en esas latitudes
nunca son muy altas por lo que, aunque sucios, rara vez
sudábamos. Podía haber sido mucho peor.
A
la mañana siguiente, el mar estaba en calma y el paisaje
era espectacular conforme pasábamos entre las islas del
archipiélago. Mi interés personal estaba en la Provincia
Antártica Chilena, en la parte sur del archipiélago. Sin
embargo, nuestra primera parada fue una playa en Isla
Grande de la Tierra del Fuego en Prov. Tierra del Fuego.
En este sitio traté de restringir mi colecta pues sabía
que entre más colectara, más tendría que identificar a
mi regreso. El bosque de Nothofagus llegaba hasta
el mar y era tan denso que era difícil penetrarlo. La
lluvia es tan alta que los troncos de árboles erectos
y caídos y el suelo mismo estaba cubierto de briofitas.
En estas condiciones, las hepáticas dominant sobre los
musgos. De interés particular fue Megaceros endiviaefolius,
por ser común y con abundantes esporofitos. Como eran
desconocidos, John se hizo de buen material. En este sitio
también había musgos interesantes. Nunca había visto Dendroligotrichum
dendroides vivo (aunque D. squamosum es común
en Isla Navarino) y fue un placer conocerlo. Atrapado
entre las hepaticas había algunas hookeriáceas, incluyendo
representantes de Achrophyllum, Distichophyllum
y Calyptrochaeta. Otro musgo que nunca había visto
en el campo fue Eucamptodon perichaetialis. Después
de colectarlo, Bruce y yo no sabíamos lo que teníamos
hasta que después de revisar un listado de los musgos
de Tierra del Fuego por Celina Matteri y Magui Schiavone,
me percaté que debía ser Eucamptodon. Esto me permitió
molestar a Bruce ya que este musgo está en las Dicnemonaceae
que él revisó para su doctorado, pero no pudo reconocer.
Salimos de este sitio al subir la marea que hacía difícil
trabajar en la playa. Debíamos contar con un bote inflable
para ir del barco a sitios en la playa, pero en la prisa
por salir a medianoche, el bote no fue incluido. Por ello,
sólo contábamos con un bote de remos para tres briólogos
y los que estudiaban plantas con flores, aves, mamíferos,
algas marinas, artefactos arqueológicos y vida marina.
El bote tenía que hacer numerosos viajes y el barco permanecía
lleno. Los tres aseguramos una litera, pero los otros
científicos y la tripulación tenían que disputar la suya
cada noche. Los otros tenían que dormir en las bancas
de la cocina o en el piso.
A
la mañana siguiente, despertamos con lluvia ligera pero
continua hasta desembarcar en Isla London. No debía sorprendernos
pues en la isla llueve ¡cerca de 4 metros al año! Atracamos
sobre rocas y no necesitamos el bote pues brincamos sobre
las rocas para llegar a la playa. Esta fue la primera
parada en la Prov. Antártica Chilena y en la orilla noroccidental
de la provincia por lo que estaba ansioso, a pesar de
la lluvia, de ver que encontraría. No tenía idea de lo
que era una de los primeros musgos que vi. Crecía abundantemente
sobre ramas y rocas y tenía esporofitos con preciosas
caliptras mitradas. Ya a bordo del barco, con la ayuda
de Bruce, me di cuenta que era una especie de Macromitrium,
una epífita tropical típica. Su hallazgo en Chile subantártico
a casi 55° S es como encontrar al género en la costa en
el sur de Alaska o en British Columbia central. En Nortemérica,
el género apenas llega a la costa del Golfo a los 30°
N. Esta agradable sorpresa caracterizaría todo el viaje.
Nos quedamos a colectar en Isla London hasta el almuerzo
y encontramos muchos bonitos musgos.
El
paisaje era espectacular a lo largo del Canal Beagle;
la lluvia cedió y nuestra vista mejoró. En cada recodo
había nuevos deleites visuales y el bosque de Nothofagus,
extendiéndose hasta el mar, mantenía la promesa de musgos
exuberantes que nos mantenía atentos por horas.
No
se podrían esperar delicias gastronómicas a bordo del
Don José Pelegrín. Sin embargo, la cocina estaba equipada
con estufa de gas y horno y un cocinero de tiempo completo,
sin una gran variedad, pero con buena comida. El cocinero
preparaba pan casi todos los días echando mano de gran
cantidad de harina para alimentarnos, inclusive a los
vegetarianos. La experiencia me dice que lo que parece
muy bueno en el campo, en casa no lo es tanto, pero estando
en el campo, no importa.
Con
un cielo encapotado y con un poco de llovizna, nos detuvimos
en Isla Grande de la Tierra del Fuego, sobre la orilla
occidental de la Sonda Ventisqueros. Cerca de la orilla
encontramos nuestro primer musgo interesante, Sauloma
tenella. Cerca de donde atracamos, un pequeño arroyo
se precipitaba y desembocaba en el mar. En el valle húmedo
alrededor del arroyo había un denso bosque de Nothofagus,
pero en los riscos abiertos dominaba un matorral bajo,
no más de varios centímetros de alto. Encontramos dos
especies de Conostomum, C. tetragonum y
C. magellanicum en este sitio. Junto con Rhacocarpus
purpurascens crecía un musgo misterioso, con el aspecto
de una Amblystegiaceae, con ramificación pinnada y hojas
catenuladas. En casa y con ayuda del microscopio, descubrí
que era un musgo para la lista de mi vida, Pararhacocarpus
patagonicus. Con la obscuridad en puerta, en espera
de más lluvia y sin tiempo para continuar, regresamos
al barco, contentos de nuestro primer día completo en
el campo. Las literas nos parecieron buenas.
(continuará)
BRIOLOGÍA
EN PUERTO
RICO
Indice
Viajes.
La doctora Inés Sastre-De Jesús realizó una visita corta
al Herbario Nacional, St. Augustine, Trinidad, University
of the West Indies (UWI). La doctora conoció a la Señorita
Srishti Mohais quien labora en el herbario como técnico
y tiene a su a cargo el mantenimiento de la colección
de briófitos.
Estudiantes
graduados en la Universidad de Puerto Rico Recinto Universitario
de Mayagüez. Amelia Merced Alejandro defenderá su
tesis para el grado de maestría en diciembre 10 del 2004.
La tesis se titula: A Heterochronic Sequence for the Development
of Paraphyses in Neckeropsis (Schimp.) (Bryophyte:
Neckeraceae). Juan Carlos Benavides egresado de la Universidad
Antioquia, Colombia, fue aceptado en el programa de maestría
e iniciará sus estudios en enero 2005.
LITERATURA
PARA LATINOAMÉRICA
Indice
Benavides,
J.C. & R. Callejas. 2004. El descubrimiento de Bromeliophila
helenae Gradst. (Marchantiophyta, Lejeuneaceae)
en el norte de los Andes de Colombia. Cryptogamie, Bryol.
25: 170-174.
Delgadillo
M., C. 2004. Musgos. Pp. 127-135 in I. Luna, J.J. Morrone
& D. Espinosa (eds.), Biodiversidad de la Sierra Madre
Oriental. Las Prensas de Ciencias, México, D.F.
Delgadillo
M., C. & M.M. Schiavone. 2004. Aloina and Aloinella
(Bryopsida, Pottiaceae) in northern Argentina. Brittonia
56: 291-293.
Delgadillo
M., C. & J.L. Villaseñor R. 2004. A cladistic analysis of Aloinella
Card. (Musci: Pottiaceae). Taxon 53: 713-718.
Frahm,
J.-P. 2004. Recent developments of commercial products
from bryophytes. Bryologist 107: 277-283.
Matteri,
C.M. 2004. The mosses (Bryophyta) of Uruguay, their
synonymy and distribution. Cryptogamie, Bryol. 25: 147-167.
Newton,
A.E. & E. de Luna G. 2004. Climacium dendroides
from Cofre de Perote, a high-elevation tropical montane
site in Veracruz, Mexico. Bryologist 107:368-372.
Ochyra,
R. 2004. Pterigoniadelphus M. Fleisch., the correct
name for Felipponea Broth. (Leucodontaceae).
Taxon 53: 809-811.
Parolly,
G., H. Kürschner, A. Schäfer-Verwimp & S.R. Gradstein.
2004. Cryptogams of the Reserva Biológica San Francisco
(Province Zamora - Chinchipe, southern Ecuador) III.
Bryophytes - Additions and new species. 25: 271-289.
Rico,
R. & T. Pócs. 2004. Briofitos de las tierras altas de
la Guayana venezolana: Hepáticas del Roraima-tepui I.
Cryptogamie, Bryol. 25: 205-248.
NUESTRAS
BRIOFITAS
Indice
© M.E. Reiner-Drehwald
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Lejeunea
flava (Sw.) Nees fue la primera especie de Lejeunea
s. str. descrita para América, con base en colecciones
de Swartz en Jamaica publicadas como Jungermannia
flava Sw. en 1788. Está ampliamente distribuida
en los trópicos; en América crece generalmente como
epífita entre 0 y 2500 m s.n.m. Se caracteriza por
los anfigastrios relativamente grandes, las células
de las hojas papilosas y los periantios con cinco
quillas enteras. Lejeunea flava es una especie
autoica. En la fotografía se observan varios periantios
y un pequeño androecio. ARGENTINA, Misiones, Reiner
1665 (GOET).
Descripción
e ilustraciones: Reiner-Drehwald 2000 (Tropical
Bryology 19: 81-131); Schuster 1980 (The Hepaticae
and Anthocerotae of North America, vol. 4. Columbia,
University Press, New York).
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BRIOLATINA
es el boletín informativo de la Sociedad Latinoamericana
de Briología. Se edita en México, D.F. por Claudio Delgadillo
M. a quien debe dirigirse la correspondencia relacionada
con su contenido: briolatina@briolat.org
o moya@servidor.unam.mx